En los últimos años, España ha visto cómo una enfermedad que muchos consideraban superada ha vuelto a aparecer con fuerza: la silicosis. Desde 2007 se han documentado casi 6.000 casos, un número que ha puesto en alerta a especialistas, instituciones y a los propios trabajadores. El repunte coincide con la expansión de actividades industriales que manipulan cuarzo y otros materiales capaces de liberar polvo de sílice cristalina, extremadamente dañino para los pulmones.